Cuesta asimilarlo, mucho. Cuando una persona te falta, así, de un día para otro. Sin avisar. Recuerdas todos los momentos vividos a su lado, sonríes y lloras a la vez, porque eras feliz, pero sabes que nunca volverás a ser tan feliz, que siempre te falta algo.
Papá, cuando te fuiste dejaste un hueco inmenso en mi corazón. Pensaba, ¿cómo las cosas pueden cambiar tanto en cuestión de unos minutos? Vi como tu vida se desvanecía lentamente, a la par que tu corazón desaceleraba el impulso de sus latidos. Entonces te fuiste por esa puerta, para nunca más regresar. Ya nada es igual, el silencio ocupa gran parte de mis días. Soy feliz, alegre, pero siempre voy a tener algo por lo que llorar. Se acerca mi cumpleaños, una fecha primordial para ambos. Ya no soplaré las velas con la misma énfasis que cuando tú me grababas mientras soplaba cada una de las velas. Tqrcnlcrpp.
No hay comentarios:
Publicar un comentario