jueves, 3 de octubre de 2013

De pequeños lo único que queríamos era ser mayores, jugábamos a disfrazarnos de nuestros padres, ponernos los tacones de mamá o la corbata de papá, maquillarnos como si fuéramos auténticos payasos. Y bien, cuando alcanzamos esa edad en la que ya somos mayores, lo único que queremos es dar marcha atrás en el tiempo y volver a ser esos niños a los que lo único que les preocupaba era pintar sin salirse de las líneas, comer, jugar y dormir. Los niños pequeños son felices, no sufren las heridas del amor, ni tienen que pasarse los días estudiando duro para alcanzar sus metas. Quiero volver a ser lo que era antes, dar marcha atrás en el tiempo y recuperar a toda esa gente que se fue y que nunca volverá.

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